Zapiola 996

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– En Proceso –

“No hay ningún lugar sin su genio” Servio

Esta frase bien puede contribuir con  un dato más a la descripción de esta casa que se eleva entre los terrenos que la circundan convirtiéndose en un volumen puro, compacto y exento. La  expresión mono material, maciza, con pocas aberturas, y su esbeltez, la asemejan a una construcción escarpada, con pendientes pronunciadas, un castillo quizás habitado por un espíritu guardián.

Se trata de una casa para una mujer y su pareja, este tiene una casa en contacto con el agua a las afueras de la ciudad. Sobre un terreno de dimensiones exiguas, el programa se desarrolla a través de una secuencia vertical de funciones conectadas por una escalera empotrada sobre una medianera. Esta escalera, junto con los servicios, conforma la medula dorsal de la casa, determinando  espacios subordinantes y subordinados.

Una gran planta baja libre en simple y doble altura oficia de acceso, cuenta con espacio guardacoches, dormitorio de huéspedes y servicios. El patio, de dimensiones acotadas, pero en relación con la doble altura de la planta baja, alcanza una proporción y  espacialidad que se repite luego en la relación del estar-comedor y  el estudio que balconea. De esta forma  una secuencia de espacios análogos acompaña al usuario durante todo el recorrido.

En el primer nivel está el dormitorio principal. Desde este lugar intimo y controlado,   ubicado entre la calle y la doble altura del patio privado, se logra gran variedad de visuales y ventilaciones cruzadas.

El piano nobile esta ubicado en el segundo nivel, cuenta con una serie de ventanas con recortes  muy intensiónadas que enmarcan el cielo, la vegetación circundante y el paisaje interior proyectado.

El remate de la casa es una terraza que propone diferentes formas de uso, un espacio semi cubierto articula una pileta y solarium con un jardín suspendido que completa la  quinta fachada de la casa.